¿Cómo controlar los nervios al hablar en público?

¿Respiración adecuada?

Si, en efecto. Respiración adecuada como un elemento para controlar los nervios.

Normalmente, no acostumbramos a realizar una respiración profunda –lamentablemente, menos al intentar hablar en público-. Lo que solemos realizar es una respiración “superficial” que únicamente aporta el mínimo de aire necesario a nuestros pulmones.

Para hablar correctamente en público debemos primero, realizar una respiración diafragmática, es decir, inflamando la parte baja de los pulmones al aspirar el aire –justamente como lo hacemos de forma natural cuando nos encontramos en posición horizontal- (como se sugería en el ejercicio anterior). Con este tipo de respiración, se consiguen dos cosas fundamentales: 1.- Aportar una mayor cantidad de aire a nuestros pulmones –elemento indispensable para hablar correctamente- y 2.- relajarnos, lo cual permite controlar el nerviosismo.

Este tipo de respiración –está ampliamente comprobado- es un mecanismo natural de nuestro cuerpo para relajarnos, para tranquilizarnos –por ellos se “activa” automáticamente cuando nos recostamos, pues nuestro cuerpo asume que vamos a descansar, a dormir y para ellos requerimos estar relajados- y precisamente es lo que buscamos antes de iniciar con nuestra presentación. Relajarnos. Controlar esa ansiedad que provoca se quede nuestra mente en blanco justo antes de comenzar a hablar.

Otro elemento muy poco observado al realizar presentaciones públicas es el tiempo que debemos tomar justo antes de comenzar a hablar.

Generalmente, en cuanto nos ponemos de pie para tomar la palabra, no nos damos ni un instante para respirar o para repasar mentalmente lo que queremos decir, por lo tanto, prácticamente iniciamos “en frio” con resultados poco afortunados.

Pensemos en un clavadista. No llega al trampolín e inmediatamente salta. Normalmente, al estar en la orilla de la plataforma, se toma el tiempo para ubicarse correctamente, respirar profundamente mientras visualiza la rutina que va a realizar. Es el equivalente de lo que debemos hacer nosotros.

Por ellos, una recomendación importante es darnos unos segundos –los que cada uno requiera- ya frente al auditorio, para respirar, relajarnos, revisar la forma en que iniciaremos e inclusive, observar a nuestros oyentes, de forma tal que no comencemos nuestro mensaje intempestivamente. Esto nos ayudara – y mucho- no sólo a controlar efectivamente los nervios, también a iniciar nuestra presentación con un mayor impacto y mejores resultados.

Y ya que hablamos de observar al público, este también es un elemento fundamental para realizar una excelente presentación. De ello platicaremos en la siguiente entrada.

Muchos saludos. Excelente día.

Ejercicio.
Inhala profundamente. Intenta tomar la mayor cantidad de aire posible. Imagina que vas a bucear un largo tramo. Con tus pulmones llenos comienza a pronunciar, lentamente, uno a uno cada número, partiendo del uno. Continúa hasta que literalmente te quedes sin aire, hasta que se agote completamente –sin llegar a ponerte morado, por supuesto-. ¿Hasta qué número alcanzaste a contar? La idea es que cada que realices el ejercicio trates de avanzar un número más.

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