Hablemos de hablar en público

Realizadas las presentaciones, iniciemos el viaje.

La experiencia me ha convencido que son 4 los elementos determinantes, básicos, que requieren estudiarse y perfeccionarse si se quiere estar en posibilidad de hablar bien en público.

Estos elementos los sintetizo de la siguiente forma:
• Control de la ansiedad. (Los famosos nervios, el miedo a pararse frente al auditorio).
• El mensaje. (Discurso, presentación, las palabras que vamos a pronunciar).
• La expresión oral. (Volumen de la voz, dicción, modulación).
• Lenguaje corporal. (Ademanes, gesticulación, posición del cuerpo).

El conocimiento, estudio, práctica y dominio de los 4 temas –enunciativos, no limitativos- garantían una presentación efectiva frente a cualquier audiencia, consiguiendo lo que me parece más importante: transmitir tus palabras, tu concepto, tu pensamiento.

Sostengo la anterior afirmación al considerar que cualquiera que sea el objetivo –secundario- de tu presentación, lo realmente importante, valioso y trascendente será que logres transmitir correctamente tu visión de las cosas, tu proyecto, tu idea, tu mensaje.

Si el público no recibe correcta, adecuadamente tu forma de pensar, de ver las cosas, resultará muy complicado que consigas tu objetivo o propósito “formal”.

Permíteme proponerte un ejemplo:
Desarrollaste un proyecto, consistente en que, con una significativa inversión inicial, puede reducir considerablemente los costos fijos de la empresa. En tu mente está muy claro cómo se desarrolla cada etapa del proceso, cómo se mide el avance y cómo se recupera la inversión en el corto plazo, generando con ello un continuo ahorro. La cuestión fundamental es trasmitir a los directivos tu idea, que vean las cosas del mismo modo que tú. El propósito –si me permites, secundario- es que apoyen el proyecto y por supuesto, lo implementen. Esto último no sucederá si no logras que el auditorio “capte” correctamente tu idea, que “vea” con tus ojos el proyecto, para que, al entenderlo y verlo igual que tu, sea natural e inevitable su respaldo.

Si no transmites adecuadamente tu forma de ver las cosas, el público no compartirá tu visión y será más complicado que accedan a lo que planteas.

¿Cuáles son los factores que impiden que trasmitamos adecuadamente nuestras ideas?
El primero, sin duda alguna, es la ansiedad, los “nervios”, el miedo. De ello iremos hablando más adelante.

Muchos saludos y gracias por acompañarme en este viaje.

Ejercicio:
Antes de iniciar cualquier conversación, pregúntate ¿Qué es exactamente lo que quiero trasmitir? ¿Qué idea, qué opinión, etc.? Mientras más clara y definida tengas la respuesta, más fácilmente será organizar tus pensamientos para abordar adecuadamente el tema que te propusiste.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *