¿Qué quieres decir cuando hablas en público?

“Comenzó sin saber qué diría
y terminó sin saber qué había dicho.”

Así sucede en la mayoría de los casos al realizar presentaciones públicas. Generalmente no tenemos del todo claro qué queremos decir y, en consecuencia, terminamos hablando de otros asuntos, de otros temas, con el resultado de no lograr transmitir adecuadamente nuestro mensaje.

Por ello es fundamental considerar como primer elemento para hablar adecuadamente en público el saber, el determinar, con toda precisión y claridad, QUÉ queremos decir.

Puede sonar lógico y evidente; obvio inclusive. Pero reflexiónalo un poco. ¿Realmente antes de hablar -en cualquier situación- nos detenemos a pensar qué queremos decir? Me atrevo a afirmar que no, por lo menos no frecuentemente.

Y es que definir “qué” quiero decir es muy distinto a determinar de qué voy a hablar o qué tema quiero abordar. Son cuestiones que no necesariamente tienen la misma respuesta. Un ejemplo:

Imagina que te piden realizar un informe acerca de las actividades desarrolladas por tu área (equipo, grupo de trabajo, etc.), el cual será presentado en la junta de consejo (clase, dirección, etc). El tema parece ya definido de antemano: Un informe de las actividades; pero ¿es eso lo que tú quieres decir? ¿es eso lo que te interesa transmitir?

Dejar abierta o pensar que ya tienes la respuesta a esa pregunta con el tema mismo equivale a simplemente recopilar datos, quizá revisar la agenda de los últimos meses y pensar que con ello tenemos lista la presentación. Cubrimos lo solicitado.

Pero realmente no estamos determinando “qué“ quieres dejar en la mente de quienes van a escuchar y observar tu presentación. ¿te interesa que tu público se lleve únicamente una serie de datos? Supongo que no.

Aventuro -nuevamente- que el interés real será -podría ser- 1. Dejar patente que tú y tu equipo han trabajado adecuada y eficientemente (esto no se interpretara necesariamente sólo con presentar cifras); 2. Se podría aprovechar el momento para, en un ejercicio de autocrítica, señalar lo que falta por hacer y qué tipo de apoyos se requieren -de quienes están escuchando- para que se obtengan mejores resultados; 3. Quizá -dependiendo el tipo de actividad y proyecto- quieras utilizar la ocasión para -veladamente- promoverte para un puesto, cargo o responsabilidad mayor. En fin, pueden ser muchas más las “intenciones” reales de un mensaje, de una presentación y, como se puede notar, estas son diferentes, distintas del tema mismo.

Así pues, un inicio fundamental, determinante, para lograr HABLAR BIEN en público necesariamente pasa por responder con la mayor precisión posible, QUÉ quiero decir.

Pruébalo. Estoy seguro de que notarás una gran, gran diferencia en la transmisión de tus mensajes.

Seguiremos con el tema en el próximo post. Saludos.

Ejercicio.
Te propongo escribir. Si actualmente no es una actividad que realices cotidianamente, comienza a hacerlo. Escribe sobre cualquier tema, sin importar el número de letras o palabras. Lo significativo será hacerlo frecuentemente. Puede ser una simple línea o toda una cuartilla, lo importante es comenzar con el ejercicio habitual de escribir.

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